volver
Maria Teresa Medeiros-Lichemi
Prisma poligonal de la escritura:
Cuentos de Hades de Luisa Valenzuela
Maria Teresa Medeiros-Lichem, PhD
Instituto de Literatura Comparada
Universidad de Viena
Hace tanto, ya, que venimos lentamente escribiendo,
cada vez con más furia, con más autorreconocimiento.
Mujeres en la dura tarea de construir con un material
signado por el otro. Construir no partiendo de la nada,
que sería más fácil, sino transgrediendo
las barreras, rompiendo los cánones en busca
de esa voz propia contra la cual nada pueden ni el jabón
ni la sal gema, ni el miedo a la castración,
ni el llanto. (Valenzuela [1985] 2001:41-42)
La crítica literaria de las últimas décadas
ha elaborado un corpus respetable que intenta indagar
la existencia de un discurso feminista con especificidad
latinoamericana. Con el propósito de dilucidar
rasgos que caracterizan el discurso feminista latinoamericano
como expresión transcultural autónoma,
mi proyecto ha sido el de investigar la posibilidad
de formular una teoría que refleje las circunstancias
sociales y políticas en un hemisferio marcado
por la desigualdad y por la exclusión de la mujer
de las fuentes del poder.
El punto de partida de una escritura femenina radica
en la resistencia a aceptar los códigos masculinos
de la sexualidad y en el afán de recuperar el
valor de la experiencia y la perspectiva de la mujer.
Esta escritura se orienta en las relaciones de género
en cuanto establece una preocupación por la identidad,
por la condición de la mujer, por la diferencia
genérica, en el sentir y pensar mujer. El discurso
femenino en su etapa inicial se traduce en la búsqueda
de un lenguaje apropiado para imprimir una visión
que represente su imaginario.
Guiada por el objetivo de tomar el pulso al discurso
feminista en América Latina, este trabajo se
va a centrar en la obra de la escritora argentina Luisa
Valenzuela como representante de una estética
inconfundiblemente latinoamericana, nacida de la confrontación
de la palabra escrita con la realidad social y política
de su país. El marco teórico de mi exposición
se asienta en postulados de Luisa Valenzuela sobre género
y escritura, en los que fundamento mi análisis
de los 'Cuentos de Hades', publicados en Simetrías
en 1993.
En la vasta producción artística de esta
autora se vislumbra una preocupación constante
por elaborar estrategias discursivas que textualicen
la diferencia genérica y por crear un discurso
propio que cuestione el Sujeto Fundador como fuente
de Significado. Una contribución fundamental
de la obra de Valenzuela a la discusión de la
especificidad de un lenguaje femenino es su reflexión
sobre la relación entre lenguaje y poder. Ya
en 1982 en un Congreso de Escritoras organizado por
Margo Glantz en México, Luisa Valenzuela en 'La
palabra, esa vaca lechera' manifestó su adhesión
a la articulación de un lenguaje femenino cuando
dijo:
Creo en la existencia de un lenguaje femenino aunque
éste no haya sido aún del todo develado
y aunque la frontera con el otro -el lenguaje cotidiano
con impronta de hombre- sea demasiado sutil y ambigua
como para ser trazada. (2001:26)
En una escritura abierta a múltiples interpretaciones,
su narrativa es un espacio de resistencia al poder patriarcal
representado tanto en el conflicto de la relación
erótica hombre-mujer, como a nivel político
en la confrontación del individuo con sistemas
represivos, ya sean políticos o sociales. Este
núcleo temático se diversifica para articular
otros aspectos derivados de la represión como
son el desplazamiento, la ruptura y la dislocación
psíquica de los personajes. Con el ánimo
de descifrar los artificios de los abusos de poder,
Luisa Valenzuela devela las verdades ocultas detrás
de las máscaras del lenguaje oficial.
En múltiples ensayos, publicados en diversas
revistas académicas y reunidos posteriormente
en Peligrosas Palabras (2001) y en Escritura y secreto
(2002) se puede dilucidar la evolución estilística
de Luisa Valenzuela y formular una teoría poética
de lenguaje femenino con la marca de la autora. 'Mis
brujas favoritas' (1982) expone el proyecto imaginativo
de Valenzuela de articular lo que ella llama "un
lenguaje hémbrico" (1982:91) gestado por
la mujer escritora en un territorio propio, libre de
las limitaciones y de los temores de la censura. Al
origen de un lenguaje femenino viable yace el cuestionamiento
de la representación falocéntrica de la
mujer en la dicotomía "puta/santa",
que según Valenzuela es uno "de los tantos
velos que habrá que ir rasgando" (1982:88),
un mito masculino que es necesario descodificar. La
escritora, como la bruja, representa una amenaza porque
no teme el pronunciar la palabra prohibida, las "malas
palabras" (1982:89) que han sido selladas de la
boca de toda mujer 'decente'. El proceso de construir
un lenguaje con especificidad femenina presupone una
transgresión que revele deseos ocultos, lo que
se logra, según Valenzuela, "rompiendo los
cánones en busca de esa voz propia contra la
cual nada pueden ni el jabón ni la sal gema,
ni el miedo a la castración, ni el llanto"
(2001: 41-42) como leímos en la cita del encabezamiento.
Esta idea del lenguaje hémbrico se expande en
su ensayo 'La otra cara del falo' (1986) donde postula
que el lenguaje ha sido signado por el hombre y ha sido
la perspectiva masculina la que ha dotado de significado
a las palabras y la que ha impuesto su censura en lo
que la mujer puede decir o sentir. El primer paso en
el proceso de articular este lenguaje hémbrico,
por lo tanto, es el de liberarse de las imposiciones
y prohibiciones del patriarcado y aceptar nuestros 'oscuros
deseos', venciendo sentimientos de miedo y de vergüenza.
Dos décadas más tarde Valenzuela podrá
reconocer en su texto 'Apropiación de un lenguaje
propio' (2001) que la mujer, a través de su palabra,
ha cartografiado nuevos espacios lingüísticos
y ya ha logrado una posición de "sujeto
de la enunciación" (2001, 18). En su ensayo
'Escribir el goce' anota:
Habiendo tomado posesión de su propio lenguaje,
mejor dicho, habiéndose posicionado dentro del
lenguaje, habiendo relevado en parte los propios mapas
y amojonado su territorio lingüístico, la
mujer pudo expresar su deseo y emprender con pasión
la travesía hacia el conocimiento. (2001: 56)
De esta primera etapa en que intenta transgredir las
barreras del propio decoro para representar el erotismo
femenino, la escritura de Valenzuela evoluciona hacia
un discurso más complejo que nace de la confrontación
con la represión política y que busca
desentrañar los mecanismos detrás del
"perverso poder" del régimen militar,
como declara en su 'Pequeño Manifiesto' (1986/2001).
Los ensayos de los años 90 continúan con
la temática de la transgresión del discurso
del poder, a la que se añade una clara dimensión
ética, un compromiso total con su palabra. Esta
voluntad se inscribe en la urgencia de desenmascarar
la "cosa política", de capturar aquello
que se resiste a ser narrado, para inscribirlo en un
texto que preserve en la memoria colectiva la dolorosa
experiencia de la guerra sucia. En su ensayo titulado
'Escribir con el cuerpo' (1993/2001) dice: "Pienso
que debemos seguir escribiendo sobre los horrores para
que no se pierda la memoria y vuelva a repetirse la
historia" (1993b:39; 2001:131).
En obras posteriores Valenzuela explora otros aspectos
de la psiquis humana, el desplazamiento, el exilio y
el retorno a un país irreconocible. Su lenguaje
en esta etapa se gesta en un espacio límite,
en esa "frontera" que ella describe como un
"vivir entre dos aguas" (2001b:31). Es un
lenguaje que transita por las esferas del nomadismo
en que sus personajes arrancados de sus raíces
o sujetos nómadas (según el concepto de
Rosi Braidotti) deambulan en un andar rizomático
y eventualmente se liberan de la subordinación
sexual. Este proceso de deconstrucción los lleva
a crear un texto revelador que se logra "descorriendo
velos" y atravesando "umbrales" (2002:27)
para engendrar así un "sujeto alternativo",
como veremos en los ejemplos siguientes. En Escritura
y secreto (2002), Valenzuela explica su relación
con el lenguaje:
Por mi parte diría que todos venimos con cierto
posicionamiento exclusivo en las vastas arenas movedizas
del lenguaje. Conviene internarse lo más lejos
posible sin pretender que ése sea el único
terreno y teniendo en cuenta que suele ser un terreno
minado. Internarse entonces con suma precaución,
y también con arrojo, buscando sólo un
fugaz acercamiento al Secreto existencial y colectivo
que nos permitirá dar un paso más hacia
la comprensión. (2002: 28-29, mi cursiva)
Cuentos de Hades como ejemplo del discurso teórico
de Luisa Valenzuela
Desde la perspectiva de este marco teórico y
considerando que el concepto de una escritura femenina
va íntimamente ligado a una actitud de resistencia
y trasgresión ante los códigos patriarcales
del género y la sexualidad, los 'Cuentos de Hades'
(Simetrías 1993) representan una mirada deconstructiva
a los modelos de comportamiento femenino de sumisión
y dependencia petrificados en los cuentos de hadas tradicionales.
El lenguaje hémbrico es claramente visible en
la presencia "amenazadora" del hada desde
el primer cuento titulado 'No se detiene el progreso',
en que Brhada es una simbiosis de bruja y hada. La mirada
falocéntrica de la oposición binaria entre
el bien y el mal, encarnados en la dicotomía
"puta/santa" de las figuras míticas
de La Bella Durmiente, se transforma en un sujeto alternativo,
Brhada. Si bien esta bruja-hada decreta la muerte de
la princesita pinchada por un huso al cumplir quince
años, paradójicamente su condena contribuirá
al progreso en el sentido en que el huso se convertirá
en rueca, liberando así a las hilanderas de la
penosa labor que llagaba sus yemas. Este sutil mensaje
sobre la subyugación de la mujer se amplía
en la segunda parte del cuento, en que el príncipe
azul ama a la princesa mientras ella siga "inocente
de todo cuestionamiento vano" (1993:133), siendo
incapaz de percibir su desolación e íntima
frustración:
La ama con pasión creciente mientras ella se
sumerge cada vez en sueños más profundos
donde cabalga víboras y la sangre se le hace
clorofila y todo su cuerpo ruge como rugen las ranas
a merced de tormentas. La ama mientras de sus gráciles
brazos van creciendo poco a poco unos zarcillos viscosos
que la atrapan. (1993: 133)
En este ejemplo se puede leer un intertexto del cuento
de hadas clásico que borra el final feliz y lo
sustituye por un interrogante que revela desengaño,
un sentimiento de querer huir de la persecución
de un amor egoísta, como Dafne de Apolo, en que
también le crecen zarcillos de laurel, el símbolo
del conocimiento.
Si la creación de un lenguaje hémbrico
exige transgredir los límites del lenguaje para
deconstruir la carga patriarcal en el significado, el
cuento de 'La densidad de las palabras' asocia a la
escritora con la hermana rebelde que admite sus "oscuros
deseos", a costo de tener que sobrellevar la expulsión
del paraíso. Dos hermanas, que son como dos caras
de la misma moneda, van a la fuente donde el hada premia
a la hermana sumisa y obediente con el don de que al
hablar su boca emane flores y piedras preciosas, mientras
que a la hermana indócil la maldice para que
sus palabras se conviertan en "sapos y culebras".
Aceptando su condición alienada, la rebelde dice:
Yo, en cambio entre sapos y culebras, escribo. Con todas
las letras escribo, con todas las palabras trato de
narrar la otra cara de una historia de escisiones que
a mí me difama. (1993: 147)
La hermana indómita ha aprendido a 'narrar'
su propio contra-discurso, la historia de su ruptura
y confinamiento en un bosque rodeada de peligros, pero
"habiendo tomado posesión de su propio lenguaje"
(2001:56), se encamina al castillo de su hermana, donde
en un fraternal abrazo se reconcilian los dos destinos
dispares. Es significativo que el encuentro se lleva
a cabo en el cruce de dos mundos, entre el bosque y
el castillo, en el puente levadizo. La protagonista
cuenta:
Mi hermana se me acerca corriendo por el puente y cuando
nos abrazamos y estallamos en voces de reconocimiento,
percibo por encima de su hombro que a una víbora
mía le brilla una diadema de diamantes, a mi
cobra le aparece un rubí en la frente.... Y mientras
con mi hermana nos decimos todo lo que no pudimos decirnos
por los años de los años, nacen en la
bromelia mil ranas enjoyadas que nos arrullan con su
coro digamos polifónico. (1993:151-152)
Este simbólico abrazo descodifica el mito masculino
de la sexualidad petrificado en la dicotomía
bruja/santa, la narradora desmitifica la ancestral diferencia
entre mujer "buena" y "mala". En
la reconciliación de las hermanas las dos perspectivas
se complementan creando las nuevas voces de un lenguaje
hémbrico.
Caperucita y los oscuros deseos
Un trayecto de aprendizaje por el bosque de la vida
es también el recorrido de Caperucita en el cuento
'Si esto es la vida, yo soy Caperucita Roja' en que
la protagonista se mueve entre las dos esferas de la
sumisión y la rebeldía. La voz de la madre
que le advierte de los peligros de la vida y le infunde
temor al castigo alterna con la fascinación que
siente Caperucita por probar los frutos del bosque y
saltar los abismos que, aunque la asustan, le gustan.
La narradora confiesa: "Los abismos -me temo- me
van a gustar. Me gustan" (1993:112).
En su encuentro con el lobo, Caperucita no es ya la
niña asustadiza que conocimos de los cuentos
de Perrault y Grimm. En el intertexto de Valenzuela,
la dualidad inocencia/castigo desaparece, y el lobo,
según la autora: "es la representación
del inconsciente, la parte oscura de cada ser humano,
lo inconfesable y ominoso con lo que debemos enfrentarnos
a diario" ('Ventana de hadas', 2001:213). Por lo
tanto, en sus diversos encuentros con el lobo, Caperucita
va tomando conciencia de lo que Valenzuela llama sus
"oscuros deseos", que ella admite venciendo
temores. En este cuento no hay el leñador de
Grimm que salve a Caperucita y a la abuela de ser engullidos
por el lobo. Al contrario, Caperucita asimila al lobo,
le toma confianza, lo incorpora a su ser. Al haberle
perdido el miedo, ella misma ha adquirido características
del lobo, como leemos en el cuento:
Y cuando por fin llego a la puerta de su prolija cabaña
hecha de troncos, me detengo un rato ante el umbral
para retomar aliento. No quiero que me vea así
con la lengua colgante, roja como supo ser mi caperuza,
no quiero que me vea con los colmillos al aire y la
baba chorreándome de las fauces. (1993:24)
Ha llegado el momento del encuentro con la abuela,
Caperucita tiene su canasto lleno con los frutos de
su experiencia vital, es una mujer madura. Al atravesar
el umbral de la abuela, Caperucita 'se lame las heridas
y aúlla por lo bajo' (1993:124). "Aullar
con el lobo" es, según Z. Nelly Martínez,
una expresión que se origina en el Medioevo cuando
se asociaba a los lobos humanos y a las brujas con Satán.
Dice:
...el lobo humano, materializado en las sociedades arcaicas
en chamanes o brujos vestidos con piel de lobo y supuestamente
poseídos por el animal, representaba la amalgama
de lo salvaje y lo cultural en el ser humano
(Martínez
2001:180)
En este sentido, en el encuentro con la abuela, Caperucita
se reconcilia con la racionalidad del patriarcado, representado
en su madre, y con la voz pre-racional que la desinhibe
ante el peligro, personificada en su abuela. En un final
cargado de humor (típico del lenguaje de Valenzuela)
la narradora cuenta:
Y cuando abro la boca para mencionar su boca que a su
vez se va abriendo, acabo por reconocerla.
La reconozco, lo reconozco, me reconozco.
Y la boca traga y por fin somos una.
Calentita. (1993:125)
Lo racional y lo irracional, cultura y naturaleza,
se han amalgamado en una nueva definición de
lo femenino, un nuevo espacio que entreteje luz y sombra,
transformando a la niña incapaz y débil
del cuento legendario en un sujeto de enunciación
que al expresar sus "oscuros deseos", ha deconstruido
la ancestral dicotomía y cartografiado su propio
territorio.
A nivel de lenguaje, este cuento oscila "en las
vastas arenas movedizas" (2002:28), el caminar
rizomático de Caperucita es una búsqueda
de expresión internándose por los terrenos
minados del significado, un avance hacia el "Secreto"
de la escritura [femenina].
'La llave" y el contra-discurso del lenguaje del
poder
En lo personal me interesa deconstruir el discurso del
poder, ver a través de él, develar qué
nos está diciendo en realidad mientras expresa
aparentemente todo lo contrario. Como quien desbarata
un mecanismo o desarma el juguete para ver cómo
funciona, es posible descubrir en el juego de connotaciones
y asociaciones una posible verdad que se cuela contra
todas las intenciones del emisor y delata sus falacias.
('Pequeño manifiesto', 2001: 90)
El lenguaje como instrumento para desentrañar
los mecanismos del poder es un medio eficiente que utiliza
la autora para develar verdades ocultas. En el cuento
'La llave' la categoría binaria del "bien"
y del "mal" cobra un cariz político,
en cuanto el oficio de "nombrar la cosa política"
(García Pinto 1982:232) es para la narradora
una "virtud" que implica coraje, mientras
que su oficio de escribir es visto por los demás
como "un feo vicio" (Valenzuela 1993:163).
En una sutil doble-voz, el subtexto de la represión
bajo la dictadura corre paralelo con la historia de
Barbazul, el señor del castillo alegórico
(que sería la Argentina), personificado en el
"ogro" que ha degollado a sus esposas anteriores.
El intertexto de la represión va sincopado rítmicamente
con el cuento tradicional, revelando la valentía
y miedo de la protagonista, su ansiedad existencial
reflejada en su mirada perpleja, cuando frente a la
puerta de la habitación prohibida y en posesión
de su "llave de oro" que le pueda dar acceso
a ese cuarto misterioso, se detiene sin saber si le
esperan tesoros o su condenación. La joven esposa
se debate entre dos aguas, debe elegir entre la ciega
obediencia y sumisión callada a su señor,
o arriesgar su bienestar en el castillo y aceptar su
"oscuro deseo", ceder a la "sagrada curiosidad",
aun a cambio de dolor o de la misma muerte:
¿[C]omodidades, frente a la puerta cerrada de
una pieza que tiene el piso cubierto de sangre, una
pieza llena de mujeres muertas, desangradas, colgadas
de ganchos y seguramente un gancho allí, limpito,
esperándome a mí? (1993:167)
Este cuadro escalofriante, nos transporta musicalmente
a la escena del Bluebeard's Castle (1910) de Béla
Bartók, la ópera en que la flamante desposada
insiste en abrir las siete puertas vedadas, para encontrar
en la última los cadáveres de las otras
esposas, a las que se une en castigo a su desobediencia
y malsana curiosidad.
En el cuento de Valenzuela, la transgresión no
lleva al castigo y la muerte, sino se transforma en
un gesto heroico. La mujer que "está dispuesta
a pagar el precio" (1993:169) y que cruza el umbral
del lugar prohibido tiene la mirada "serena con
la cabeza envuelta en un pañuelo blanco. Levanta
en alto el brazo como un mástil y en su mano
la sangre de su llave luce más reluciente que
la propia llave" (1993:169). Con este vuelco narrativo,
Valenzuela rinde homenaje a las Madres de Plaza de Mayo,
y añade:
Acá hay muchas como yo, algunos todavía
nos llaman locas, aunque esté demostrado que
los locos son ellos, dice la mujer del pañuelo
blanco en la cabeza. (1993:169)
El discurso del Proceso de Reorganización Nacional
se ha invertido en un contra-discurso que "posibilita
descubrir en el juego de connotaciones
la posible
verdad" (2001:90) y que ha revelado las "trampas"
del relato político oficial.
Los textos de 'Cuentos de Hades' de Valenzuela articulan
un lenguaje hémbrico, un discurso expurgado de
constricciones patriarcales, un lenguaje femenino en
un nivel de enunciación donde las barreras de
la censura se borran con el imperativo ético
de cuestionar la autoridad opresiva. Desde un territorio
propio, Luisa Valenzuela construye un lenguaje con "carga
eléctrica" (2001:26) femenina donde las
peligrosas palabras censuradas han desenmascarado los
abusos de un sistema autoritario hermético que
pretendió erradicar el poderoso discurso de la
palabra escrita.
Con el propósito de presentar la escritura de
Luisa Valenzuela como ejemplo de una estética
latinoamericana, surgida de las circunstancias sociales
y políticas en Argentina, mi interpretación
de los Cuentos de Hades se ha basado en conceptos de
la autora sobre escritura y lenguaje en cuanto éstos
se reflejan como un prisma poligonal en relatos que
desentrañan los temores ocultos y oscuros deseos
grabados en las psiquis infantiles en la etapa de iniciación
social. Valenzuela re-crea los personajes de los cuentos
de hadas redimiéndolos del hades punitivo y transformando
las débiles heroínas en mujeres capaces
de zanjar sus propios destinos.
En la conclusión a sus ensayos teóricos
Peligrosas palabras, Valenzuela reafirma su optimismo
en el poder de la palabra de mujer como agente de cambio:
[A]postaría a que pronto veremos un cambio de
paradigma gracias a la gradual toma de conciencia por
parte de las mujeres del mundo. (2001: 217)
Bibliografía
García Pinto, Magdalena. 1988. 'Entrevista con
Luisa Valenzuela en New York, noviembre de 1982 y junio
de 1983'. Historias íntimas. Conversaciones con
diez escritoras latinoamericanas. (Hanover, N.H.: Ediciones
del Norte), pp. 217-249.
Martínez, Z. Nelly. (2001). 'Luisa Valenzuela:
Lectura descolonizadora del cuento de hadas tradicional'.
Letras Femeninas XXVII.1. Primavera 2001, pp.177-200
Medeiros-Lichem, María Teresa. 2002. Reading
the Feminine Voice in Latin American Women's Fiction.
From Teresa de la Parra to Elena Poniatowska and Luisa
Valenzuela. New York: Peter Lang. 2006. Trad. Maria
Rosa Schachinger: La voz femenina en la narrativa latinoamericana:
una relectura crítica. (Santiago de Chile: Editorial
Cuarto Propio).
Valenzuela, Luisa.1982. 'Mis brujas favoritas'. Theory
and Practice of Feminist Literary Criticism. Gabriela
Mora y Karen Van Hooft.Ypsilanti, eds. (MI: Bilingual
P), pp. 88-95.
---------.1983. 'The Word, That Milk Cow'. Trans. Doris
Meyer. Meyer, Doris y Margarite Fernández Olmos,
eds. Contemporary Women Authors of Latin America: Introductory
Essays. Brooklyn: Brooklyn College, p. 96.
---------.1985 'La mala palabra'. Revista Iberoamericana
LI.132-133 (Julio-Diciembre): 489-491. "Dirty Words."
Trans. Cynthia Ventura. The Review of Contemporary Fiction
6.3 (Fall 1986): 13-14.
---------.1986. 'Pequeño manifiesto'. Hispamérica
15.54 : 81-84. 'Little Manifesto'. Trans. Lori Carlson.
The Review of Contemporary Fiction 6.3 (Fall 1986):
20-21. 'Peligrosas palabras' trans. Cynthia Ventura
as 'Dangerous Words'. The Review of Contemporary Fiction
6.3 (Fall 1986): 9-10.
---------.1986b. 'The Other Face of the Phallus'. Chevigny,
Bell Gale, and Gari Laguardia, eds. Reinventing the
Americas. Comparative Studies on Literature of the United
States and Spanish America. London: Cambridge UP, pp.
242-248.
---------. 1993. 'Cuentos de Hades'. Simetrías.
(Hanover, N.H.: Ediciones del Norte).
---------.1993b. 'Escribir con el cuerpo'. Alba de América
11.20-21 (Julio): 35-40. 'Writing with the Body'. (1991).
Trans. Cynthia Ventura and Janet Sternburg. Sternburg,
Janet, ed. e intr. The Writer on Her Work. Volume II.
New Essays in New Territory. New York: Norton 1991.
192-200.
---------.2001. Peligrosas palabras. (Buenos Aires:
Temas Grupo Editorial).
---------.(2001b). 'Frontera' en Los deseos oscuros
y los otros publicado en el número especial de
Letras femeninas XXVII.1 (Primavera 2001) dedicado a
Luisa Valenzuela, p.31.
---------. 2002. Escritura y secreto. (México:
Ariel).
Notas
1 - La fase inicial de esta investigación ha
sido publicada en Reading the Feminine Voice in Latin
American Women's Fiction y traducido al español
en 2006.
2 -'La palabra, esa vaca lechera." Peligrosas palabras.
Escrito para un congreso en México, se publicó
primero en inglés 'The Word, That Milk Cow."
Trans. Doris Meyer. 1983.