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Sharon Magnarelli – El Mañana
Pero, lo que yo encuentro particularmente original en la novela es lo que yo llamaría cierto sincretismo impresionante. Lográs hacer que la lectora vea o (hablando de otras lectoras[es], no de mí misma) entrevea los vínculos entre gentes o ideas que hemos visto como antagonistas no reconciliables o quizá mejor expresado antítesis: judíos/árabes, hombres/mujeres, Europa/las Américas, Juana, guerrera ¿analfabeta? (¿y mestiza?) del siglo 19/Elisa, escritora del siglo 20-21, mundo de los burgueses/mundo de los de villa miserias (que no es el nombre que usás pero capta la idea), escritoras(es)/resto del mundo que tiende a ver a los intelectuales como si viviéramos en otro planeta y quizá vice versa. Subrayás (sutilmente desde luego) las semejanzas que se encuentran entre los antítesis, lo que los une a pesar de las diferencias, pero sin perder vista de las mismas (las diferencias). Y, nos dejás al final queriendo más, con ganas de seguir leyendo. ¡Y eso no es poco! |