IX Coloquio Literario
de la Feria Internacional del Libro de Monterrey
Luisa Valenzuela
15 y 16 de octubre de 2009

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María Luisa Bombal y Luisa Valenzuela, Unidas por su Voz Femenina
María Victoria Romero B. - S-680 - Indiana University Purdue University
Indianapolis, Abril 23 de 2008  

por Maria Victoria Romero Betancourt



Muy a pesar de que Bombal y Valenzuela no pertenecen a la misma generación, las autoras se encuentran unidas por su voz femenina.  Bombal da a conocer su novela La amortajada en 1938 y Valenzuela publica su novelita Cambio de armas en 1974.  Las separan aproximadamente cuatro décadas, pero, a pesar de esto, ambas le otorgan a la mujer una importancia única a través de su voz narradora, con el fin de revelar la incidencia de la mujer en el mundo latinoamericano.
El trabajo de María Luisa Bombal instaura el inicio de la literatura feminista en Latinoamérica.  En una entrevista con Marjorie Agosín, Bombal afirma que a través de su obra dio énfasis y primera importancia no a la mera narrativa de hechos, sino a la íntima, secreta historia de las inquietudes y motivos que les provocara o impidiera ser .  De esta forma, Bombal expuso los conflictos que afrontaba la mujer en una sociedad regida por los hombres, la cual impedía su completa realización.  Igualmente, Luisa Valenzuela entró a ser parte de las escritoras feministas, pero postulando la necesidad de un lenguaje femenino:
Creo en la existencia de un lenguaje femenino aunque éste no haya sido del todo develado y aunque la frontera con el otro –el lenguaje cotidiano con impronta de hombre – sea demasiado sutil y ambigua como para ser trazada. (Peligrosas palabras 26)
En sus cuentos, Valenzuela incorpora a la mujer como un ser integral, con una voz fuerte y crítica ante la injusticia del gobierno , libre de tabúes sexuales y religiosos.
A pesar de que cada autora retrata a la mujer de forma diferente, la voz narradora de ambas es similar.  En su novela La amortajada, Bombal narra la historia de la protagonista, Ana María, que es igualmente la voz que relata la historia en primera persona, y por lo tanto, la perspectiva es subjetiva.  Además, incluye a un narrador omnisciente en tercera persona, encargado de dar detalles precisos sobre la relación entre la amortajada y cada uno de sus seres queridos. No hay diálogos entre la protagonista y otros personajes, los pensamientos de ella recobran voz a través de su descripción.  Gálvez Lira plantea que Bombal utiliza “la técnica de la retrovisión o flashback” (26), para dar a conocer al lector partes importantes de la vida de Ana María y sus más íntimos secretos, muy a pesar de que la historia transcurre en tan solo un día.
De forma similar, la protagonista de Valenzuela en su cuento “De noche soy tu caballo” es quien narra los hechos en primera persona y utiliza la ensoñación para evocar a su amante y, a través de los recuerdos, logra revivir la pasión y el amor compartidos con él. A su vez, la escritora incorpora un aspecto tradicional de la cultura brasileña, la macumba , práctica religiosa original de África, la cual emplea el trance como medio para establecer comunicación con otros espíritus.  En una entrevista realizada en 1986 por Sharon Magnarelli, Valenzuela admite su creencia en la brujería y en el pensamiento mágico:
Todo lo que para mí sirve como metáfora de la escritura misma es algo en lo que yo profundamente creo.  Yo creo profundamente en la escritura, entonces no, no uso nada que para mí sea falso, que sea un, un instrumento para decir otra cosa, o una trampa, o una máscara. Yo creo en los desenmascaramientos de las máscaras entonces no hay duda que creo en la brujería, creo en el pensamiento mágico, creo en toda esa parte del pensamiento con el cual no sabemos manejarnos, que está allí, que aflora a cada paso y eso es lo que busco … entonces tomemos esa manija [la brujería] y por lo menos usémosla y veámoslo con cierta claridad, claridad no es la palabra, porque yo no creo que el pensamiento mágico pueda verse con cierta claridad; pero por lo menos libre de telarañas, ¿no?. Libres de las telarañas del prejuicio de decir: no, la magia no existe. Nosotros somos seres intelectuales y cultos y no estamos en eso. (Espejo de escritores 10)

La incorporación de la macumba tiene un objetivo doble.  Por una parte, es la confirmación en la creencia que la escritora tiene en esta práctica religiosa, lo cual le permite incluirla elocuentemente en su discurso literario.  Por otra, es la metáfora del poder, la desmitificación de una religión única y el planteamiento de otras posibilidades, entre las que se pueden considerar: la negociación de una religión alternativa, el sincretismo religioso o el abandono total del catolicismo, como un camino adyacente y válido para la realización espiritual del ser humano.  Esta diversidad permite a cada quien indagar en su creencia, libre de los prejuicios que conlleva realizar dicho cambio o desenmascaramiento y adoptar una práctica religiosa diferente al catolicismo o al cristianismo.   Así, en “De noche soy tu caballo, Valenzuela alude que la protagonista, chiquita , practica la macumba y a través del trance establece la conexión entre su espíritu y el espíritu de Beto:
De noche soy tu caballo- traduzco despacito.  Y como para envolverlo en magias y no dejarlo pensar en lo otro: es un canto de santo, como en la macumba.  Una persona en trance dice que es el caballo del espíritu que la posee, es su montura. (107)
Al interpretar este párrafo, el trance o ensoñación  puede estar relacionado con “El mito del Boto” , leyenda tradicional del río Amazonas, específicamente en el área norte de Brasil.  El Boto, delfín de agua dulce y cuyo hábitat es el río Amazonas y el río Orinoco, cambia su fisionomía en la noche.  Narra la leyenda que el delfín al anochecer se convierte en un apuesto hombre joven que seduce a las mujeres, tiene relaciones sexuales con ellas y, al llegar la mañana, retorna al río para convertirse en Boto nuevamente. La transformación ocurre noche tras noche, de esta manera el Boto tiene una nueva amante cada día.  Al parecer el mito nació en parte porque los genitales del delfín tienen semejanza con los del hombre .  De acuerdo a lo narrado por Valenzuela, Brasil es a su vez el lugar donde Beto aparentemente ha estado; así como indica la botella de cachaza y el disco de Gal Costa.  Podría establecerse de esta forma un juego de palabras entre ‘Beto’ y ‘Boto’ y aquí la macumba entra a jugar un papel muy importante, ya que es posible que fuese la protagonista quien estuviera viviendo el trance, que le permite encontrarse con su amante imaginario.  De esta forma, el espíritu de Beto es el “delfín” transformado en hombre, que se encuentra con su amada, la seduce y al amanecer regresa al agua y se marcha sin decir nada.
Asimismo, Valenzuela establece un contra-discurso, donde la mujer actúa como un agente o un medio intercultural.  A través de la práctica de la macumba, la autora incorpora una parte de la religión y mitología afro-brasileña.  Simultáneamente, desafía la organización católica impuesta desde la metrópoli española, donde el hombre, como sacerdote y evangelizador, es quien oficia y rige la institución eclesiástica, imponiendo una jerarquía patriarcal.  No obstante, en “De noche soy tu caballo” es la mujer quien practica la macumba y, a través del espíritu femenino de Pomba Gira , logra establecer comunicación con otros espíritus para obtener la petición pedida. El espíritu de Pomba Gira puede ser recibido directamente por la persona que se somete al trance o a través de otra persona que actúa como medio espiritual.  En su investigación sobre macumba, Kelly Hayes comenta:
Adepts of the Afro-Brazilian religion Umbanda describe Pomba Gira as the disembodied spirit of a woman who, for a variety of reasons, continues to be linked to the terrestrial world.  In special drum and dance ceremonies that are characteristics of Afro-Brazilian religions, Pomba Gira is ritually summoned to the human world, via the body of a trained medium, to commune with her devotees. Uncontrolled she also may possess the unsuspecting at will, provoking all manner of affliction and scandal.  Abrupt or striking changes in an individual’s manner, particularly those involving licentious or aggressive behavior, vulgar language, rebelliousness, or debauchery may be interpreted as evidence of possession by a Pomba Gira spirit. (Wicked Women 3)

Igualmente, Hayes define el espíritu femenino de esta deidad de la siguiente manera:

Pomba Gira is invariably a temptress, a woman of ill repute. Neither faithful wife nor virtuous mother, she represents the woman who defies patriarchal criteria of feminine respectability. Because these criteria are predicted on channeling female sexuality in ways that maintain patriarchy and its hierarchical relations of gender, this defiance is conceptualized in erotic terms as a dangerous sexuality that threatens the social and moral order.  Hence, the power of Pomba Gira is characterized as an ability to seduce, beguile, enchant –a particularly feminine use of power twisted to “immoral” ends … Sexually independent and childless, she represents the antithesis of the docile, domestic, maternal female. (Wicked Woman 9-10)

De esta manera se puede decir que Pomba Gira es el espíritu que faculta a chiquita para reencontrar a Beto; transformar el Boto en Beto y ser así el caballo de su espíritu ser ‘su montura’, lo cual se consuma a través del encuentro sexual intenso y placentero.  La macumba le permite a chiquita vencer el silencio de la razón y encender la voz de su cuerpo.  Como consecuencia, encuentra el placer erótico, vence momentáneamente el esquema de represión representado por la dictadura del Gobierno argentino, logra salir de la alienación y se cuestiona así misma silenciosamente por la prolongada ausencia y abandono de su amante.  La incorporación de este importante elemento cultural puede a su vez interpretarse como la manera en que la autora establece un diálogo con los oprimidos haciendo referencia a su sabiduría ancestral, clasificada en ocasiones como ‘popular’.  Este diálogo contiene un conocimiento no totalizador, un marco de referencia mucho más amplio que le permite abrir la mente racional y establecer una conexión superrealista.
Al investigar acerca de la macumba se encuentran claves valiosas y únicas para analizar en profundidad este cuento.  La macumba fue llevada a Brasil por los esclavos africanos.  Estos seres oprimidos, víctimas de abuso y desterrados, fueron también silenciados por el poder del imperio español, aunque su religión permaneció como un símbolo de identidad.  La mujer esclava a su vez fue víctima del sometimiento, el silencio, la violencia física y emocional. Florestan Fernández expresa que en aquella época el sexo era para el negro “el único campo libre para ejercer sus aptitudes humanas y en una esfera lúdica de la cultura.”  De ahí la fama del negro que pertenecería a una “raza caliente”: “Al negro se le despoja de todo, excepto de su cuerpo.” (Dumas 165)  Así como el erotismo y la sexualidad fueron una expresión de libertad para los esclavos, Valenzuela integra estas variables en su obra para expresar la libertad e identidad sexual de la mujer.  Al incorporar en “De noche soy tu caballo” a una mujer que expresa su silencio a través del erotismo, va empoderando la voz femenina, haciéndola más real y humana, dejando a un lado la imagen de pureza y castidad impuesta por la sociedad, la cual incluye a los hombres y a un gran número de mujeres.  Valenzuela afirma:
Porque el lenguaje es sexo (y el nuestro es sexo femenino) y porque la palabra es cuerpo. Y en este lenguaje femenino cargado de fuerza … no son las palabras las que cambian. Lo que estamos efectuando en realidad, aun sin proponérnoslo, es un cambio radical en la carga eléctrica de las palabras. Les invertimos los polos, las hacemos positivas o negativas según nuestras propias necesidades y no siguiendo las imposiciones del lenguaje heredado, el falócrata. (Peligrosas palabras, 26)

Cordones-Cook plantea que la sociedad desde sus inicios “ha impuesto el tabú sobre el sexo para impedir el conocimiento, tabú que ha sido renovado y perpetuado por la tradición cristiana.”  Igualmente Foucault incorpora ‘lo prohibido’ para restringir el derecho a decirlo todo y expresa:
Por el sexo cada uno accede a su propia inteligibilidad, a la totalidad de su cuerpo, y a su identidad.  Se produce una inversión, se pasa del ‘principio de la realidad’ al ‘principio del placer,’ reclamando la inteligibilidad del ser en la plenitud del cuerpo, que antes fuera oscuro instinto innombrable. (188-189)

Consiguientemente, Cordones-Cook se basa en los planteamientos de Foucault para analizar la obra de Valenzuela, planteando:
Todos estos fenómenos y estrategias lingüísticas y literarias descritas por Foucault se actualizan en la praxis literaria de Luisa Valenzuela, quien en su búsqueda constante apunta a descubrir y revelar el ocultamiento, las prohibiciones y las represiones que constituyen el instrumento político del poder y del saber. (13)

Sin embargo, la tarea no ha sido concluida.  La protagonista no tiene nombre y Beto la llama chiquita .  Es esta la manera de mostrar que es un proceso que va a ir cobrando fuerza a medida que la mujer deje a un lado el miedo de hablar y confesar la verdad, de lo que sabe y de lo que cree.  Finalmente, chiquita decide no hablar y decreta que la botella de cachaza y el disco de Gal Costa no existen.  Ella sabe que en sueños o en trance siempre podrá recurrir al espíritu de Pomba Gira para ser el caballo del espíritu del Boto, o de Beto, quien podrá montarla y a su vez, de acuerdo a la leyenda, podría ser un Boto diferente cada noche.
Gálvez Lira plantea que el uso positivo de la fantasía como elemento sublimador de realidades adversas es parte del estilo de la obra de Bombal.  Igualmente, esto se aplica a la obra de Valenzuela, ya que con certeza no sabemos si Beto visitó a la mujer o si es parte de la fantasía creada por ella para sublimar el dolor de su ausencia o, quizás, el dolor de la violencia dictatorial y agobiante vivida en Argentina .
Las relaciones sentimentales de los personajes de Bombal y de Valenzuela incluyen relaciones de dependencia e incondicionalidad entre hombre y mujer.  Por una parte, la relación entre Ana María y Fernando se basa en la confidencialidad y a través de la conversación ella se sujeta a él, adoptando una posición pasiva que la lleva a continuar la relación pese a que no lo amaba.  Se consuela con saber que él era incondicional y ella necesitaba sentir esto.  Valenzuela plasma la incondicionalidad de la mujer a través de la relación sentimental entre Beto y ‘chiquita’, quien posiblemente, guarda el secreto del lugar donde él se encuentra escondido.  Simultáneamente, exterioriza la pasividad de la mujer al conformarse con saber que el hombre había regresado, pero sin cuestionarlo directamente sobre el lugar donde había estado en su ausencia o aceptando ser silenciada, cuando su deseo era indagarlo:
Callate, chiquita, ¿de qué te sirve saber en qué anduve? Ni siquiera te conviene.  Sacó entonces a relucir sus tesoros, unos quizá indicios que yo no supe interpretar en ese momento.  A saber, una botella de cachaza y un disco de Gal Costa. ¿Qué habría estado haciendo en Brasil? ¿Cuáles serían sus próximos proyectos? ¿Qué lo habría traído de vuelta a jugarse la vida sabiendo que lo estaban buscando?  Después dejé de interrogarme (cállate, chiquita, me diría él).  Vení, chiquita, me estaba diciendo, y yo opté por dejarme sumergir en la felicidad de haberlo recuperado, tratando de no inquietarme.  ¿Qué sería de nosotros mañana, en los días siguientes? (106)

Sin embargo, ¿qué significa el tratar de no inquietarse?  Puede ser esto una metáfora para eludir la realidad, de no confrontarla por temor a escuchar la verdad, la cual chiquita no estaba preparada a escuchar o podría ser la manera de protegerse de más dolor, una negación que le permitiera autoregular la dosis de sufrimiento y temor, el cual experimentaba muy adentro de su alma.
A través de la muerte o el abandono, las autoras representan la libertad que logra la mujer al desprenderse de todo aquello que las ata: el amor, la vida, los recuerdos, el miedo, la amenaza de morir.  Del mismo modo, estas descripciones ponen fin a un vínculo dominante, el cual puede asociarse tanto al  ambiente patriarcal latinoamericano en la época de la publicación de La amortajada como al régimen dictatorial y opresor experimentado en Argentina. A través del monólogo interior, Valenzuela y Bombal revelan y plantean críticamente la necesidad de crear una nueva mujer.  En el caso específico de Ana María:
Pasaron años. Años en que se retrajo y se fue volviendo día a día más limitada y mezquina.  ¿Por qué, por qué la naturaleza de la mujer ha de ser tal que tenga que ser siempre un hombre el eje de su vida?  Los hombres, ellos, logran poner su pasión en otras cosas.  Pero el destino de las mujeres es remover una pena de amor en una casa ordenada, ante una tapicería inconclusa. (143)

Es así cómo la autora plasma el rol de la mujer y es a través de la búsqueda del amor y del vínculo matrimonial que la mujer encuentra realización y valor personal; pero dada la falta de amor entre los protagonistas o el abandono por parte de ellos, la mujer no lograba satisfacer esta meta.  Esto demuestra la problemática en la identidad femenina, y por tanto Bombal propone una mujer nueva, más independiente, con un buen nivel de educación y confianza en sí misma, desarrollándose personal y profesionalmente sin renunciar a su sensibilidad y gracia .
Por otra parte, la incursión de la voz femenina en un espacio netamente masculino fue fundamental para retar la masculinidad en 1.938 y en 1.974, fechas en las que La amortajada y Cambio de armas fueron publicadas respectivamente.  A través del discurso literario la mujer dio a conocer su realidad e insatisfacción con el esquema falocéntrico que impedía a los personajes de Bombal y de Valenzuela tener relaciones satisfactorias.  En La amortajada, Antonio, nunca supera su orgullo herido al ser rechazado inicialmente por Ana María.  Posteriormente, él asume una posición fría y distante, pues nunca logra perdonarla por haber regresado temporalmente a la casa de su padre.  Esto desencadena una relación fría, marcada por la infidelidad mutua, el odio, y el desamor.  Por su parte, la protagonista de Valenzuela en “De noche soy tu caballo”, reconoce que odia a Beto, más aún, no sabe nada de él; “desapareció, el hombre.” Esta afirmación demuestra que es el hombre carnal quien ha desaparecido, aunque él continúa vivo y presente en su imaginación.  Este hombre, un poco más moderno que los descritos por Bombal, expresa sus emociones, no con palabras, sino con caricias.  Abraza a la mujer, la mira profundamente, la ama, pero finalmente la abandona.
Creo que nunca les había tenido demasiada confianza a las palabras y allí estaba tan silencioso como siempre, transmitiéndome cosas en forma de caricias … Campanilla de mierda del teléfono que me fue extrayendo por oleadas de un pozo muy denso.  Con gran esfuerzo para despertarme fui a atender pensando que podría ser Beto, claro, que no estaba más a mi lado, claro, siguiendo su inveterada costumbre de escaparse mientras duermo y sin dar su paradero.  Para protegerme, dice. (107)

Se puede establecer que el ambiente político impedía a los protagonistas desarrollar una relación sentimental duradera.  Sin embargo, esta presión puede ser a su vez la metáfora del hombre racional dominado por el egoísmo, incapaz de amar y ser amado, y de permanecer en un vínculo sentimental estable.
El análisis que ambas autoras hacen de las circunstancias de la mujer en el pasado corresponde a la necesidad de gestionar y contribuir al cambio a través de la voz femenina.  La disparidad entre el hombre y la mujer, a pesar de que ha mejorado, continúa siendo un reto presente en muchas sociedades del planeta y en la obra literaria de muchas escritoras y escritores.  Así, se continúa examinando y estudiando la dinámica de las relaciones entre lo femenino y lo masculino, lo cual abarca todos los ámbitos de nuestra vida, entre ellos, lo emotivo, lo político y lo literario.  Es esto precisamente lo que las autoras desarrollan en su obra.  Su discurso feminista otorga voz a las mujeres reprimidas, silenciadas por la sociedad y por la situación política.  La expresión de la sexualidad femenina a través del deseo erótico y del lenguaje del cuerpo es parte de la mujer y, como tal, debe abordarse sin tabúes.
Muy a pesar de que ambas autoras desafían el orden patriarcal, los hechos se presentan de manera onírica.  El silencio toma forma de eros y logra expresar, a través del cuerpo femenino, su deseo carnal y libertad mental.  Igualmente es una de las maneras como la mujer logra establecerse como ente activo de la sociedad, con voz propia y entidad definida, un ser humano dispuesto y abierto al cambio.

 

 

Bibliografía

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Referencias


María Luisa Bombal:Apreciaciones críticas. (Agosín 10)

En la década del setenta, se vive en la Argentina la guerra sucia, originándose una barbarie atroz “en un pueblo europeizado y europeísta de excepcional nivel cultural.” (Cordones-Cook 3).

Macumba: práctica religiosa original de África difundida en Brasil por los esclavos.  Es  a su vez el nombre utilizado para referirse a todas las órdenes religiosas afro-brasileñas Bantú, principalmente en Río de Janeiro durante el siglo XIX. ("Macumba." Encyclopædia Britannica. 2008.)

It is important to remember that throughout the 19th and well into the 20th century, Afro-Brazilian religions were not generally considered religions at all, but superstitions borne of ignorance, illegitimate forms of magic or offenses against public morality and the social order.  Practitioners were subject to persecution by civil authorities and their ritual objects periodically confiscated in police raids. Throughout this period, lurid news accounts portrayed these religions as depraved and their adherents as prone to the most obscene acts of violence, immorality and criminality –characteristics that still typify the portrayal of macumba in the popular press today. A deeply-rooted sense among elites of the primitivity of Brazil’s black populations and their cultural forms contributed to a climate of official illegitimacy that varied from periods of relative tolerance to outbreaks of virulent repression. (Hayes, Black Magic and the Academy, 7-8)

En “De noche soy tu caballo” la protagonista no tiene nombre propio, y su amante la llama chiquita.

A Lenda Do Boto. (Magalhães 8)

La creencia en “la fuerza seductora del boto” continua hasta nuestros días. “En los mercados de Belem son vendidas algunas partes de los órganos sexuales del animal, para la fabricación artesanal de perfumes.  Pociones con virtual poder de atracción sobre el sexo opuesto no pueden dejar de contener un pequeño trozo de los genitales masculinos o femeninos de este simpático cetáceo”. (Damasceno 214)

En la macumba, el espíritu de Pomba Gira es fundamental.  “Pomba Gira is known for her distinctive gargalhada (throaty cackle), sharp tongue, brazen manner, and appetite for cigarettes and strong drink.  She is depicted as a powerful and potentially dangerous entity whose wanton behavior contravenes the norms of proper feminine comportment.” (Wicked Woman 2)

“Nada existe a menos que tenga un nombre”, “El nombre significa existencia”. (Lerner 150 citado en Martínez 26)

La leyenda del Boto es “mucho más que simple exotismo. Se trata de una determinada forma de acción cultural –quizá un posible camino por el cual las mujeres, reprimidas, consiguen burlar la vigilancia masculina y construir su momento de libertad a partir de una justificación socialmente ‘aceptable’”. (Damasceno 214)

“Posteriormente al regreso y muerte de Juan Domingo Perón, se desató un terrorismo de izquierda que fue combatido por un terrorismo de derecha infinitamente peor, el de las Fuerzas Armadas, en el poder desde el golpe de estado del 26 de marzo de 1976 hasta la toma de mando de Raúl Alfonsín, en diciembre de 1983.  En nombre de la seguridad nacional, de la salvación de la patria y de sus valores occidentales y cristianos, se desconocieron y conculcaron sistemáticamente todos los principios éticos de humanidad elemental: desaparecieron miles y miles de personas que fueron torturadas y asesinadas, arraigando un clima de miedo y terror por la falta absoluta de garantías.” (Cordones-Cook 3)

María Luisa Bombal: realidad y fantasía (Gálvez Lira 98)