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CAPITULO CUATRO
Narrativas de la guerra sucia en Argentina (Piglia, Saer,
Valenzuela, Puig)Buenos Aires, Corregidor, 1999
NARRATIVAS DE LA GUERRA SUCIA: LUISA VALENZUELA
I
Cubrir/descubrir. La palabra descubre un significado que se
ha mantenido oculto mientras encubre otro que, de ser descubierto,
haría peligrar la vida propia y muchas de las ajenas.
Si nos movemos, como afirma Freud, bajo el impulso constante
de dos fuerzas por igual poderosas y antagónicasEros
y Tanatos, ha de ser Eros la que triunfe una vez más
en la escritura femenina durante el período conocido
como el de la "Guerra Sucia" o el "Proceso."
O, si como afirma Lacan, lo más importante es aquello
"de lo que no se habla". tenemos entonces que el
erotismo desplaza la atención para negar la muerte.
En lugar de la tortura, el placer. En lugar del aislamientofísico,
el de la cárcel o espiritual, el de la paranoia, la
delación o la huídase instaura la comunión.
Ya sea de dos, oficiando ritos de unión de los cuerpos,
o de una sola celebrando su propio cuerpo. Cópula,
que no hiato. Danza, que no fuga. Escritura, que no silencio.
Palabra que convoca, recuerda, celebra, fustiga y no vacío,
mordaza, borradura. Aunque no siempre la violencia se reconvierta
en impulso sexual ya que a veces da lugar a la impotencia,
la frigidez o el rechazo. O, sin cambiar de signo, sea una
vez más violencia pero ahora entre las sábanas
(si las hay), o violación, autoflagelación,
sadismo y masoquismo. En ese delicado balance del erotismo
femenino que oscila entre víctima y verdugo, que va
de la aspiración virginal al sabio y meditado arte
de la seducción (en ocasiones hasta perversa), se va
dibujandocomo de travésla trama de la historia. En
el propio cuerpo, en el del amante, en el texto, la mujer
escritora descubre, conquista, coloniza, marca. Y, sobre todo,
nombra. Cuerpo y texto se erotizan mutuamente. La página
en blanco de la desolación mallarmeana se cubre de
signos; el cuerpo femenino se entrega y a la vez se impone.
Se ejercitan así zonas silenciadas, inexistentes hasta
entonces, de la sensibilidad y los sentidos, acordes inéditos
de la piel y las mucosas, la imaginación y la inteligencia.
El acto sexual trasciende los cuerpos unidos en el goce y
se vuelve acto liberador. Niega la censura e instaura la vida.
Es creador en el doble sentido, físico y espiritual.
Desde su primera novela (l966), Hay que sonreir (cuya protagonista
es Clara, una inocente prostituta "que trabaja como Flor
Azteca con la cabeza, a quien le van a cortar la cabeza")
hasta Novela negra con argentinos (cuya protagonista es ahora
Roberta, una argentina "que escribe con el cuerpo")
y Realidad nacional desde la cama (que marca la vuelta del
exilio), Luisa Valenzuela (1938) explora la doble alianza
de sexualidad y política; represión y exilio;
escritura/ censura y autocensura. Retoma lo que en una ocasión
Manuel Puig llamararefiriéndose al nudo temático
de su novela The Buenos Aires Affair "el error argentino,
error político, error sexual." Esa doble investigación
de Valenzuela asume formas diversas a lo largo de toda su
obra. Por ejemplo, a la intensidad surrealista de El gato
eficaz (l972)que transcurre en una Nueva York1 signada por
lo nocturno y la muertesuceden los cuentos fuertemente orales
de Aquí pasan cosas raras (l976) donde transcribe lo
que oye en los cafés de Buenos Aires sobre la creciente
ola de violencia que asola al país bajo el gobierno
de Isabel Perón y su ministro López Rega. Esta
problemática vuelve a aparecer en los relatos de Cambio
de armas (l982) en asociación con la nefasta Triple
A (Alianza Anticomunista Argentina) y su secuela de desapariciones,
tortura y muertes que luego tendrían su denuncia explícita
en el informe del CONADEP titulado Nunca más. Reaparece,
bajo una formulación barroca de la historia de esos
años y de su protagonista, el "Brujo" López
Rega, en Cola de lagartija (l983). Se recrea, ya de vuelta
en Buenos Airesde donde se fuera en l979en Realidad nacional
desde la cama (l991) y en Simetrías (l993).
En "Cuarta versión" (primer relato de la
colección titulada Cambio de armas), la protagonistauna
actriz llamada Bellase prepara para una fiesta y piensa que
"la mujer es como el indio, se pinta cuando quiere guerra"
(4). Esta expresión no sólo une antagonismo
y agresión (en el sentido bélico), junto a un
posible encuentro sexual, sino que se refiere también
a la coordenada histórica argentina de indios y militares:
famosa dicotomía sarmientina de civilización
y barbarie que ha dado cuenta, para bien y para mal, de toda
la historia argentina y hasta latinoamericana. Paradójicamente,
en otro nivel de significación se vincula con la corriente
designación de los militares como "carapintadas",
a quienes Valenzuela se refiriera en su presentación
en el MLA en diciembre de l990 en Chicago, titulada "The
Five Days that Changed my Paper"2, en relación
con su novela Realidad nacional desde la cama. Aunque Valenzuela
ha postulado, y usado con frecuencia el humor en su narrativa
es en esta última novela en donde el humor, junto con
la parodia y el grotesco, se adueñan del texto. La
protagonista, recién venida de Nueva York a Argentina
después de diez años de ausencia, se recluye
en un country club para llevar a cabo la readaptación
al país. Su bungalow da a un cuartel militar y a una
villa miseria lo que, junto con la pantalla de la televisión,
la criada María y su nuevo amante (en constante metamorfosis
ya que es sucesivamente médico, psiconalista, taxista
y militar) la introducen en una realidad absurda de militares
de opereta, omnipresencia del hambre e inflación realesen
oposición con el país que aparece en la televisión.
En una entrevista con Juanamaria CordonesCook dice Luisa Valenzuela:
Y cuando llegué a Buenos Aires en abril del año
89 sentía que no podía escribir una obra de
teatro ni nada, porque quedé en shock . Entonces el
resultado final fue este libro, porque no hay manera de aislarte
de nada, así, la idea es que aunque te metas en la
cama y quieras taparte la cabeza y no ver nada, la realidad
nacional te alcanza y te supera hasta en la cama (122).
Volviendo a "Cuarta versión" Bella, ya en
la fiesta para la cual se ha preparado cuidadosamente, hundida
en un mullido sillón se adormece y ambos planosel erótico
y el políticovuelven a superponerse: "...ensoñaciones
en las que las imágenes del amor podían ser
intercambiadas por imágenes de miedo" (10). Y
que convocan un referente real en ese momento en Argentina:
"la agresión policial, razzias, desapariciones
y torturas" (13). En este cuento, así como en
toda la colección, hay un desplazamiento constante
de lo político por lo erótico. Este desplazamiento
genera en Bella un fuerte sentimiento de culpa: culpa de que
la vida y la pasión desplacen a la muerte omnipresente
ya que, a la inversa de lo habitual, Bella comprueba que en
este caso "[l]o escamoteado no es el sexo, no es el deseo,
como suele ocurrir en otros casos [sino] los asilados políticos"
(21). Pese al desplazamiento la memoria no puede ser desalojada
ya que lo que Saer llamara "lo imborrable" ha dejado
su marca, en el cuerpo y en el imaginario colectivo signado
por la represión, la censura y el miedo.
Como un golpe de borrador de felpa, suave, suave, sobre el
negro pizarrón
de la memoria. Sólo que la tiza ha rayado por demás,
y si bien por un rato
puede hacerse desaparecer el blanco de las letras, queda para
siempre la
inscripción más profunda. (38)
El relato se propone narrar esas marcas, recomponer esa realidad
"asfixiante" (Piglia) como un rompecabezas cuyas
piezas constituyen las diversas versiones que intentan dar
cuenta de lo acaecido: "[m]omentos de realidad que de
alguna forma yo también he vivido y por eso también
a mí me asfixian, ahogada como me encuentro ahora en
este mar de papeles y de falsas identificaciones" (3).
Realidad política que se introduce en la fiesta en
la embajada, para la cual Bella se ha preparado cuidadosamente
(para seducir), en la versión de sus amigos que le
trasmiten "aparecieron otros 15 cadáveres flotando
en el río, redoblaron las persecuciones ...Navoni pasó
a la clandestinidad. Olvidate de su nombre, borralo de tu
libreta de direcciones" (8). Y que se refuerza en la
latencia de los asilados políticos cuyos pasos "se
percibían por encima y por debajo de la fiesta"
(9). Desde el título, "Cuarta versión",
se nos remite a una ruptura entre el orden de lo representado
y el orden de la representación lo que da lugar a una
pluralidad de nexos y a múltiples versiones de lo acaecido.
Se corresponde esta práctica narrativa con lo que establece
Beatriz Sarlo en "Política, ideología y
figuración literaria" al abordar la crisis de
la representación realista en la literatura argentina
del Proceso.
Frente al monólogo practicado por el autoritarismo,
aparece un modelo comunicativo que tiende a la perspectivización
y al entramado de discursos. Las ficciones se presentan, con
frecuencia, como versiones e intentos de rodear, desde ángulos
diferentes, una totalidad que, por definición, no puede
ser presentada por completo. (43)
"Cuarta versión" comenzaba diciendo "Hay
cantidad de páginas escritas, una historia que nunca
puede ser narrada por demasiado real, asifixiante. Agobiadora"
(3). En medio del fluir de los acontecimientos los discursos
se superponen, dispersan, multiplican. A Novela negra con
argentinos, por su parte, la escribe desde el exilio en New
York como un intento de recuperar la memoria y superarla pero
la represión internalizada incide sobre la escritura
y la paraliza. Se narra el proceso de recuperación
de "lo borrado" mediante la evocación de
un pasado depositado en objetos y sueños, buscando
así resemantizar el vacío que resultara de la
represión y censura ejercidas por el gobierno militar.
De nuevo aquella "inscripción más profunda"
de la cita anterior se impone a lo sexual desplazado. En su
última colección de cuentos titulada Simetrías
(l993), aparte de reaparecer la pareja de "Cambio de
armas" y Héctor Bravo (Novela negra con argentinos),
reaparece la violencia sexual ejercida por los militares sobre
las mujeres como una transposicion de la omnipresente violencia
política.
II
Luisa Valenzuela se ha desempeñado como periodista,
profesora visitante en diversas universidades y también
como ensayista. Tanto en sus ficciones como en sus ensayos
lo erótico, junto con lo político, constituyen
un leit motiv que busca explorar desde el inconsciente individual
y colectivo. Para ello reconoce la presencia de la censura
(en el sentido psicoanalítico) a la que se suma la
censura política y la consecuente autocensura, y el
uso de máscaras para contrarrestarlas. En una entrevista
con Monserrat Ordóñez evoca la máxima
de Oscar Wilde, "dadme una máscara y os diré
la verdad"a la vez que establece la relación entre
máscara y miedo. "El miedodicearticula el silencio.
El disfraz y la máscara de alguna manera serían
lo que quiebra el miedo" (512). En la entrevista con
MarieLise Gazarian Gautier retoma la relación entre
máscara e inconsciente: la máscara nos daría
acceso a nuestro deseo inconsciente al que nunca podemos llegar
en forma directa ("The knowledge of our masks and the
possibility of interrelating with others through these masks
and disguises is very important. We are wearing them because
we never have real access to our unconscious desire/.../ So,
the only way to reach certain string of that desire is by
wearing a mask." 299).
En la escritura de su tercera novela, Como en la guerra (1977),
Valenzuela reconoce la influencia de Lacan ("entendía
lo que podía y lo que quería entender más
lo que yo misma ponía" le dice a García
Pinto 243) así como la presencia de la máscara
y el disfraz en la relación entre un profesor de semiótica
y una prostituta con la que entabla una "práctica
psicoanalítica". Por medio de un pseudoinforme
científico (armado de un grabador y de su esposa que
desgraba), el profesor intenta no sólo apoderarse del
misterio de la mujer sino usarla también como espejo
que lo refleje: "A veces me asalta el pánico y
pienso con horror que la uso de espejo, me pongo máscaras
para verme mejor y ella tiene que restituirme mi verdadera
imagen. Debo saber, quiero saber" (72). La mujer, por
su parte, busca en el pasado en donde la memoria recupera
su compromiso político, un tal Alfredo Navoni (que
ha de reaparecer en "Cuarta versión"), la
relación con sus camaradas, una posible delación.
En tanto que, para el hombre, la busca se ubica en un futuro
en el que sabrá de máscaras, de antropofagia
y de leyendas, de drogas y milagro.
Mejor una máscara cambiante, eso es, una máscara
de espejos para que cada
uno se vea reflejado y al invitarlo a participar de la alegría
se esté en verdad invitando a sí mismo. Y él
no acepta estas invitaciones que le están destinadas
tan sólo por fuera, por lo que es más ajeno
mientras la lleva
puesta: la máscara. Porque cuando se la quita y se
enfrenta a la máscara entonces sí es él
mismo: allí entre sus manos y él aquí,
su rostro. (159) `
En el citado reportaje con Monserrat Ordoñez, Valenzuela
explica esa máscara de espejos como "la cara del
otro. Uno vive reflejando al otro y el único momento
en que es su propia máscara es cuando la tiene en la
mano y se ve en ese espejo" (511). En cuanto a A/Z, protagonista
masculino de Como en la guerra, lo que él busca es
"la razón de la búsqueda" a través,
como dije, de la mujer en tanto que su punto de llegada será
Buenos Aires. En uno de los frecuentes careos que acontecen
en la novela, entre policiales y científicos, el carácter
del porteño vuelve obsesivo: "Ella no se ha animado
aún a mencionar una ciudad y menos un país,
aunque todo a su alrededor grita Argentina, Argentina y yo
con cualquier cara que me ponga, con cualquier disfraz o acento
se lo huelo en el acto." (22) La problemática
de ser argentinos, central en Novela negra, se plantea también
aquí junto con el exilio, el abandono y la nostalgia,
el orgullo y la negación de pertenecer a un país
del que se pregunta: "qué tiene este país
que todos le huímos y nos quema por dentro, qué
hay de nosotros por el mundo, linyeras del amor, sin siquiera
querer reconocernos, negándonos los unos a los otros,
qué es ser..." (23).
Finalmente llegan a un Buenos Aires con toque de queda, violencia
política y hambre de milagro que se materializa en
la mujer en su sepulcro de cristalla que podría ser
Eva Perón ( cf. Gaultier o Cordones Cook). Esta última
destaca la doble presencia de la represión, tanto en
la temática como en el hecho de que la primera parte
de la novelaen la que se describe el interrogatorio del protagonista
sometido a la introducción anal de un revólverfuera
objeto de censura. "Página Cero" se titula
y sólo fue impresa en la edición inglesa de
la que transcribo los dos últimos párrafos.
There have been better times, I must admit, lucid moments
when my duty
did not consist of banishing painquite the contraryand they
were times spent with her. "I don't know a thing!"
I shout to them to prove that I exist
because they have forgotten me and are concentrating on the
soles of my
feet or on my testicles.
Raped by a gun barrel. This sad fate appears to be mine and
I scream with
pain, never out of fear. They want to get at me throbbing
above my
eyebrows and let them have the rest of my body. My body is
dead below
the eyebrows, dead long before that man twists the revolver
in my guts,
and laughs as he says I'm going to pull the trigger now. IMGOINGTO
PULLTHETRIGGERNOW echoes everywhere surrounds me it's become
an acoustic chamber triggernow triggernow tre walls send back
to me and
I get even with the walls I'll explode on them and spatter
shit all over them
What a great consolation. What a marvelous splattering when
he pulls the
trigger now trigger now trigger now. (56)
O sea que en Como en la guerra está presente la historia
de esos años: la persecución política,
la represión, la tortura yen medio de la violencia
y la miseriael culto a Eva Perón. Pero lo que me interesa
destacar sobre todo en este texto es el hecho de que sea una
mujermás aún una prostituta (en el reportaje
con Evelyn Picon Garfield Valenzuela afirma su creencia de
que todas las mujeres creen en la prostituta y la respuesta
porque, al fin y al cabo es la mujer que posee a todos los
hombres)la encargada de iniciar al hombre en una busca relacionada
con su profesión de psicoanalista, su matrimonio, su
identidad sexual y política y por último con
su ser argentino y latinoamericano. Prostituta y guerrillera
quien, desde una doble marginación sexual y política,
lo ayudaconfrontando sus máscaras y cuestionando sus
roles de profesor/amante/maridoa revisar el sentido de su
vida y, finalmente, a reencontrarla/ reencontrarse en esa
mujer en lo alto de la fortaleza. Mujer que es la santa y
la puta, la madre y la amante, Evita la cual encarnaríaen
el sentido lacaniano 3 al otro, individual y colectivo, del
inconsciente latinoamericano y argentino".
III
La palabra, como la máscara, encubre y descubre. Y
en el caso de la escritura femenina, la censura política
y personal se conjuga con ciertos tabués sobre lo que
está o no permitido a la mujer decir. En ensayos y
reportajes Valenzuela reitera la necesidad de una actitud
abierta, flexible, relativista: "... sé que toda
novela que no se abra a la ambiguedad, a la transformación
no me interesa; no me parece realista" (Burgos 120).
O en la entrevista con García Pinto cuando dice: "Lo
importante de escribir es sorprendernos, es la única
razón para escribir. Y descubrir y develar un poco
lo que puede haber dentro de todo ser humano" (225).
El rechazo de toda verdad absoluta conlleva el cuestionamiento
del totalitarismo, político o religioso y del ejercicio
represor de la autoridad: "En la medida en que vos crées
que sos dueño de la verdad y que los otros son unas
bestias, los otros ni siquiera son seres humanos. Es así
como trabaja el torturador" (Mester 91). Literatura como
indagación constante nutrida en la libertad sería
el principio rector de su escritura, y de su vida. Por eso
dice: "El viaje es la búsqueda, la constante búsqueda.
Es como la literatura: nunca tener una respuesta, siempre
plantear una nueva pregunta, seguir buscando. Eso lo dijo
el Martín Fierro: "Muy pronto llegaremos, después
sabremos dónde" (516).
En el ensayo titulado "La mala palabra", Valenzuela
subraya la amenaza latente en todo discurso femenino y retoma
la afirmación de la escritora mexicana Margo Glantz
quien designa la boca "como el hueco más amenazador
del cuerpo femenino". Ya Julio Cortázar en un
texto revolucionario para su momento, "Hay que abrir
la puerta para ir a jugar" (Ultimo Round), lamentaba
la ausencia de un lenguaje erótico en la literatura
en español y proponía se emulara el manejo linguístico
del tema en Bataille, Celine, Henry Millerentre otros. El
mencionado ensayo de Valenzuela, parangón femenino
de aquél, propone: "Olvidarse de las bocas lavadas,
dejar que las bocas sangren, hasta acceder a ese territorio
donde todo puede y debe ser dicho" (490) e incluye un
texto simbólico en donde se aúna lo mágico,
lo surreal y la denuncia para promover la tarea de liberación
y cambio mediante la palabra. Valiéndose de una imaginería
rica y sangrienta describe a una mujer forjándose una
máscara de sal para protegerse- "...que nos vuelve
hieráticas y bellas, pero nos devora la piel".
Debajo están las llagas a las que se accede cuando
las lágrimas comen la sal. Afloran los rostros ardidos,
desollados y los hombres las odian "por habernos lamido,
por habernos expuesto" y quedan entonces las mújeres
sin máscara "gracias al prohibido llanto que abre
surcos para empezar de nuevo." (4901)
En otro ensayo titulado "The other face of the phallus",
Valenzuela vuelve sobre la noción de transgresión
vinculada no sólo con el cuerpo femenino sino con el
texto literario. El propósito del ensayo es abolir
la censura mediante la desmitologización de la mujer
hecha por el hombre quien al concebirla como la madre tierra,
"terra incognita" o misterio, le niega acceso a
sus propios deseos y pasiones. Ella, como escritora, se siente
obligada a reinvindicar no sólo su propio lenguaje
sino el de muchas otras escritoras latinoamericanas. Un lenguaje
capaz de expresar la fuerza, la subversión, incluso
la rabia y cuyo componente esencial sería un regodeo
en el asco ("a fascination with the disgusting")4
que tiene que ver con la sangre menstrual5, las heces, lo
putrefacto. O sea, lo asquerosodefinido como todo aquello
que produce asco y rechazoutilizado como instrumento de conocimiento
y que, a menudo, va acompañado de otros dos sentimientos
poco explorados: el miedo y la verguenza.
Por su parte la relación entre lo erótico y
lo político, y el desplazamiento de un discurso por
otro, se vincula con la censura exterior, doble en el caso
de las mujeres, y que se vuelve autocensura. En una ponencia
leida en l979 en Nueva York, titulada "La Argentina literaria",
Valenzuela"con el dedo vacilando sobre la letra A que
tantas connotaciones encierra para la Argentina"va de
asociación en asociación y se pregunta cuál
es la función de la literatura en una realidad tan
dolorosa y caótica como la que atraviesa el país
por esos años. Se contesta, como ya lo hiciera Lucien
Goldmann al hablar del autor como sujeto colectivo de la creación
literaria, o Frederic Jameson en The Political Imagination
cuando concibe al escritor como la encarnación de la
memoria colectiva de un período histórico determinado,
que
a menudo el escritor logra enfocar un problema con mayor
precisión que
el teórico, por el simple hecho de no estar tratando
de imponer su propia
verdad que siempre resulta dogmática. Por un proceso
inconsciente de
captación, el escritor a veces logra ser el trasmisor
de aquello que está
flotando en el aire y que muy pocos alcanzan a percibir conscientemente.
(97)
Esa sería entonces la misión del escritor en
un país con penuria económica, social y política.
Pero, como define Valenzuela a ese país? Lo define
una vez más en forma ambivalente: como objeto de amor/odio
que atrae/expulsa, nutre/censura a sus escritores... (cf.
supra las referencias a Como en la guerra). Un país
de valores trastocados que ensalza el football ("país
de campeones") a la vez que reniega del conocimiento
("alpargatas sí, libros no"), que reitera
una grandeza socioganadera ya perimida ("Argentina el
granero del mundo") o alardea de un europeísmo
que la guerra de las Malvinas (durante las cuales toda Europa
dio la espalda a la Argentina y apoyó a Inglaterra)
demostró pertinaz y suicida.Ante la pregunta de "Quienes
somos, en verdad, los argentinos?", Valenzuela responde:
Un pueblo lleno de humor, de sabiduría, y sin embargo
con tan poca
sensación de la propia identidad y de las raíces.
Hasta el punto de tener
que aceptar definiciones irónicasUn argentino es un
español que se cree
inglés y sin embargo es italiano. O "los mexicanos
descienden de los
aztecas, los peruanos descienden de los incas y los argentinos
descienden
de los barcos. (99)
Ante esa realidad compleja, agravada sus ambiguedades durante
el gobierno peronista de Isabelita y la sangrienta dictadura
militar que le sucede (l976l983), el escritor indaga, explora,
expresa. Ataca el núcleo enfermo o conflictivo de la
propia sociedad por medio de un texto a menudo igualmente
ambiguo, dialógico, herético (que no dogmático)
para sacar a relucir las zonas escondidas, enmascaradas, ocultas.
Por su parte la sociedad, signada por desapariciones, torturas,
muerte y escamoteos de toda índole le impone límites
al escritor. Ya sea mediante la violencia descarnada "que
no admite múltiples niveles de lectura" o el silencio"
. Respecto de éste, sostiene: "hay que seguir
hablando, hay que recordar a cada instante para vencer a ese
otro gran enemigo que es el silencio de la aceptación".
(100) Y, en ese sentido, la escritura femenina tendría
un carácter transgresivo: "Dicen que las mujeres
escribimos sembrando preguntas. Como que en eso somos sumamente
realistas porquese preguntaquiénes tienen en verdad
respuestas? Sólo los dogmáticos, los fascistas,
los militares creen tener la respuesta" (Burgos 11).
En su caso particular ve la toma de poder en Argentina por
parte de los militares como el momento en que ella emprende
una búsqueda deliberada de un tipo de discurso femenino
que se apropie del lenguaje falocéntrico y lo transforme.
De ese modo, modificar el lenguaje sería el primer
paso hacia una modificación de las estructuras de poder.
En otro artículo, "Los porteños y sus literaturas",
aparecido en Hispamérica al mismo tiempo que el anterior
(l981), Luisa Valenzuela vuelve a atacar ese núcleo
represivo que se ha instalado en la sociedad argentina, sobre
todo en Buenos Aires, como resultado de la violencia y represión
ejercidas por el gobierno militar. Deplora en primer lugar
la erradicacióndentro de la vida cotidiana y el habla
porteñade "este sentido de poética irreverencia,
sin el cual no puede haber espontaneidad posible". Experimenta
con nostalgia la desaparición de la escritura en las
paredes (los grafitti expresión anónima de la
creatividad popular), la pérdida de los piropos, la
frase ingeniosa, el insulto creativo y sobre todo la pérdida
de la rica narratividad producida a lo largo de un viaje en
taxi.
Lo que hoy entra en juego es el elemento más paralizador
de todos: la desconfianza. Todo pasajero que se respete sabe
que de cada siete taxistas dos son policías de civil.
Y entonces calla. Cuál será la estadística
de delatores que conoce el taxista? Por eso el silencio, en
un taxi de hoy, es agobiador. Una mordaza más. (27)
V
Novela negra con argentinos (l991) transcurre y se escribe
en Nueva York. Dos escritores argentinos, Roberta Aguilar
(Robbie, Bo)que vive allí desde hace cinco años-
y Agustín Palant (Gus, Magu)recién llegado y
con una beca para escribir una novela, se encuentran, viven
juntos y comparten una aventura que concilia memoria, escritura
y vagabundeos por la ciudad en busca de sí mismos.
La novela se encuadra inicialmente dentro del género
policial: Agustín compra un revólver, recibede
manos de un desconocido en el Lower East Side de la ciudaduna
entrada para una obra de teatro, va a verla, es convidado
con el resto de los espectadores a tomar la sopa que se cocinaba
en escena, conoce a Edwina (la actriz que preparaba la sopa),
la espera a la salida, la acompaña a su casa y en los
prolegómenos de lo que pareciera un encuentro sexual,
la mata (o cree que la mata). Género policial que se
va desmadejando a medida que avanza la acción, y la
introspección que torna al crimen (real o imaginado,
ya no importa) en pretexto para reflexionar sobre por qué
se mata ymás concretamentepor qué la muerte
se enseñoreó del país de origen durante
el gobierno militar.
La novela iba a llamarse "El crimen del otro" y
en ese título inicial luego descartado se encuentra
el germen seminal del texto: el juego de los dobles, una Nueva
York que recupera a Buenos Aires; una tortura política
mimada por la tortura de "material plástico"
de Ava Taurel; las mujeres del Ejército de Salvación
con reminiscencias de las Madres de Plaza de Mayo; las novelas
dentro de la novela y el desdoblamiento de los personajes
en su escritura; el juego de máscaras, disfraces y
travestismo; el omnipresente carácter teatral de la
ciudad y sus habitantes, que culmina con la fiesta en lo de
Lara, la visita al bailarín Edouard y su muerte en
brazos del médico (exTupamaro o extorturador?) Héctor
Bravo. En otro lugar6 he examinado esta novela como una novela
del exilio, con su estar "del lado de acá"
y "del lado de allá"que ya no son como en
Cortázar París/Buenos Aires sino New York/Buenos
Aires, su trashumancia, y su intertextualidad con otra novela
femenina y del cono sur que también habla del exilio.
Me refiero a La nave de los locos de Cristina Peri Rossi,
con la que Valenzuela juega en una referencia de Roberta a
Agustín:
...Había una vez una fábrica de cemento perdida
en medio de una serranía, en un país del sur
que no quiero nombrar. Presos políticos trabajaban
ahí como esclavos y el polvillo de cemento les destrozaba
los pulmones. A la entrada de la planta había un cartel:
mens sana in corpore sano. Y una presa estaba afectada en
permanencia frente al cartel para quitarle cada cuarto de
hora el polvillo que lo tapaba. (104)7
Otra elemento que vincula ambas novelas es la impotencia
de sus protagonistas aunque el significado que se le asigna
sea diametralmente opuesto. En La nave de los locos Equis
abdica de su virilidad como "el mayor tributo que un
hombre puede dar a la mujer que ama"; en Valenzuela,
en cambio, la impotencia que aqueja a Agustín es vista
como una carencia que lo obsesiona (es el motivo dominante
de su diario) y aparece como síntoma de la represión
sufrida en la Argentina bajo dictadura. Impotencia civil,
creativa y sexual ( no puede escribir, no puede hacer el amor,
no pudo entonces hablar) que se expresa en ese crimen gratuito
en la persona de una mujer desconocida contra la cual esgrime
el revólver que no el sexo. De Agustín, ya en
posesión del revólver, se nos dice: "Jamás
se decidiría a usarlo pero mientras tanto la sensación
de seguridad le trepaba por los flancos y lo impulsaba hacia
adelante" (21). En cuanto a la actriz desconocida que
mata, en su relato a Roberta se transforma primero en un hombre,
luego en la víctima para terminar convertida en Vic.
Constituye así la alegoría de todas las víctimas
inocentes "desaparecidas", torturadas, violadas,
muertas durante el Proceso y que adquierendesde el punto de
vista socialel carácter de chivo expiatorio de que
hablara René Girard en La violence et le sacré
y que se vincula con cierto carácter ritual de los
sacrificios en general y de la tortura en Argentina en particular
(Cf. Frank Graziano).
En esta novela, escrita ya en democracia pero todavía
en el exilio, Valenzuela examina una miríada de temas
vinculados con el período de represión que dio
lugar al puro horror y al miedo. Agustín, el "medidito"
(como lo llama Roberta), con sus formalidad de porteño
'bien' del barrio Norte, encarna a los argentinos que se quedaron
durante esos años en el país y que, aterrorizados
e impotentes, eligieron no ver, no saber, no oir. Negar la
realidad. En el encuentro final con Héctor Bravo se
da un diálogo en el cual lo siniestro (en la definición
freudiana: "lo reprimido que retorna y que produce horror")
se hace presente y el vacío, lo borrado es reconocido
como la parte sumergida del iceberg que Agustín ha
negado durante toda la novela pero que ha estado allí
actuando, determinando su conducta, su impotencia y su crimen.
Pensá qué hubo en tu pasado.
Nada. Nada, y eso es lo aterrador, nada mientras en mi misma
casa de departamentos en Buenos Aires se llevaban a otros
inquilinos, encapuchados, y no los volvíamos a ver.
Nada, cuando unos vinieron a pedirme ayuda y no pude hacer
nada que querés que hiciera? si ni les creía
del todo, ni siquiera cuando María Inés
María Inés?
No importa. No me importa lo que me dijo, ni siquiera sé
donde se fue, ni me acuerdo de ella. Yo no sé nada,
sólo sé escribir. (2201)
Motor que activa constantemente la memoria de un pasado que
se creía "borrado": "los insoportables
recuerdos/.../ todo un país dejado atrás, un
tiempo y un horror que no llevaba ese nombre (con gritos en
la casa de al lado y desaparecidos" (77); que moviliza
la culpa (Roberta, como Bravo, intenta confrontarlo con su
pasado: "Pensá qué culpa estás queriendo
pagar, y por qué andás reclamando tanto castigo"
81), que asocia bolsas de basura con cuerpos de desaparecidos,
capuchas con "tabicamiento" y el río con
los "otros [cuerpos] arrojados de helicópteros
a medio morir, con la panza abierta para que no flotaran"
(139). Roberta, por su parte, compara la tortua sexualque
en una sociedad desarrollada se produce como lujo sadomasoquista
con la tortura real ejercida por los militares durante la
Guerra Sucia. Su actitud, a diferencia de la de Agustín,
es de indagación y de resistencia contra la muerte
a la que enfrenta con el erotismo reencontrado por medio del
negro Bill, seguro en su cuerpo y en su mundo. La crueldad,
el desamparo y la suciedad (y el absurdo, claro) que define
toda la aventura con Agustín y en la que Roberta se
embarga con una mezcla de curiosidad y simpatía, han
de servirle de itinerario de purificación y reencuentro
consigo misma. En la vida real (como me declarara en una entrevista
inédita en l991) el mostrar un New York bajo sus aspectos
mas denigrantes e inhumanos le sirvió para abandonarlo
y volver al país. El ciclo que se iniciara con El gato
eficaz en idilio con la ciudad se cierra con la visión
de su sociedad consumista, hastiada y estragada que inventa
la tortura para estimular una que sólo perdura en su
amante negro, otra minoría.Con él Roberta ha
de escribrir, finalmente, "con el cuerpo" una novela
que no se puede leer porque desaparece tras el acto. El acto,
sin embargo, cumple su funcion y Eros vence, una vez más,
a Tanatos.
NOTAS
1 En el prólogo a la reedición de El Gato Eficaz,
mayo de l991, escribe Valenzuela: "Fue la ciudad de New
York la que me dió todo lo otro: la percepción
de los miedos a flor de piel, las corrientes de lujuria, la
danza desaforada de las pasiones. No hay que olvidar que era
l969, seguía la guerra de Vietnam y la vida humana
no valía nada y valía todo. Como siempre, pero
mucho más evidente." (6)
2 Alli se refiere a un conato abortado de rebelión
militar (diciembre 2 al 6 de l990) y los llama a los militares
"carapintadas". En ese hecho real que confirma una
vez más la aseveración de Oscar Wilde de que
"la realidad imita al arte", tiene lugar lo que
ella inventara en su ficción entonces más reciente,
Realidad nacional desde la cama . Dijo Valenzuela en el MLA:
"... next morning the phone pulled me out of a dream
that had nothing to do with values or even magical realism.
A friend calling from Cordoba said (it was before 7 am), "Wake
up, turn on the radio." "Forget it", I mumbled,
thinking she was alluding to some commentary on my freshly
minted novel, but no national reality pulling you out of bed.
"No, no" my friend said, "there is an uprising
of the Carapintadas" (the painted faces, the absurd rebellious
group inside the Argentine army, protagonists of my novel)...
Finally, at dusk, we saw the selfnamed Carapintadas come out
of the different headquarters and strategic spots they had
taken over, surrendering under white flags, forgetting their
values and their motto: Patria o Muerte (Motherland or Death).
The Argentine peopleeven though they hadn'read my book!knew
the Carapintadas well. They knew of their messianic pretensions
and their empty harangues. "(7)
3 Luisa Valenzuela ha reconocido a menudo la influencia de
Lacan en su obra. En el reportaje con Picon Garfield dice:
"I read Lacan before to write Como en la guerra. I spent
a sleepless night reading Lacan. It was a great discovery
for me. At the same time I joke about my great fascinations.
Nothing is serious. I applied what I understood then about
Lacan even though later I was to learn much more. That small
bite of Lacan "apple" opened many roads for me.
What Lacan and the structuralists say about the subconscious
and language, the signifier and signified, seems extraordinary
to me. My literary research is based very much on the possibility
of multiple significations for a signifier. Is is an exploration
of the word, the kind of prostituted word we use daily./.../
Yes, there is a parody of Lacan [en Como en la guerra] who
speaks in the first person plural "we". He writes
that way: it's a kind of infinite fatuity." (150) En
resumen, lo que Lacan parece haberle aportado a Valenzuela
es la noción de libertad, la ambiguedad de la palabra
como reflejo de nuestra constante dualidad (yo/otro), la constante
necesidad de máscaras, el determinismo y la omnipresencia
del inconsciente. Cf. también el texto de Valenzuela
titulado "The other face of the phallus"; los estudios
críticos de Edward Haworth Hoeppner y Cardones Cook;
el análisis lacaniano de Como en la guerra de Guillermo
Maci y la entrevista que le hiciera Valenzuela titulada "La
secreta memoria del olvido."
4 Valenzuela menciona aquí un rasgo que considera distintivo
de la literatura femenina latinoamerica, respecto de la norteamericana:
"I have found a special form of language that expresses
this idea in many Latin American women writers. I have not
yet found it in any woman writer in the United States. I do
not know what is to be blamed: puritanical tradition or the
way I respond only to my own roots. This feminine language,
if we can call it such, this obscure discourse coming from
the depths of the guts, can be defined as a fascination with
the disgusting : in Spanish "un regodeo en el asco."
It has to do with mud and very visceral feelings and perhaps
unamed menstrual blood and love for warm viscosities"
(2434) /.../ "South American writers, apparently, are
writing this in search of knowledge. The body has to know
the disgust, absorb it meaningfully, in order to say all its
words. There can be no censorship through the mouth of a woman,
so words can finally come out with all their strength, the
same strenght that has been obliterated from feminine speech
ever since the notion of "lady" was invented by
men." (245)
Otra diferencia con las escritoras norteamericanas consistiría
en la concepción de la escritura como un parto: "This
metaphor of the culmination of writing as a childbirth would
horrify more than one North American woman writer." (246)
Propone desterrar toda censura, y autocensura femenina, e
incorporar todos los territorios proscriptos vinculados con
"the world of miasmas, the world fo the unconscious where
the elements of decomposition become a rich fertilizer"
(247). Cf. al respecto Novela negra
5 Cf. textos de otras autoras latinoamericanas como ejemplificación
de lo dicho: Diamela Eltit, Vaca sagrada; Reina Roffe, La
rompiente; Alina Diaconu, Los ojos azules.
6 Jorgelina Corbatta, "Metáforas del exilio e
intertextualidad en "La nave de los locos" de Cristina
Peri Rossi y "Novela negra con argentinos" de Luisa
Valenzuela."
7 La mención corresponde a "El viaje, IX: La fábrica
de cemento" de La nave de los locos.
OBRAS CITADAS
Burgos, Fernando y M.J. Fenwick, "En Memphis con Luisa
Valenzuela: Voces y Viajes". Inti 28 (l989):
109126.
Conadep. Nunca más. Buenos Aires: Eudeba, l984.
Corbatta, Jorgelina. " Metáforas del exilio e
intertextualidad en "La nave de los locos" de Cristina
Rossi y "Novela negra con argentinos" de Luisa Valenzuela"
Revista Hispánica Moderna XLVII Junio l994, 1:167183.
CordonesCook, Juanamaría. "Luisa Valenzuela habla
sobre Novela negra con argentinos y Realidad nacional desde
la cama. " Letras femeninas Vol XVIII, 12 (l992): 119126.
García Pinto, Magdalena. Historias íntimas.
Hanover: Ediciones del Norte, l988: 215254.
Gazarian Gautier, MarieLise. Interview with Latin American
Writers. Elmwood Park: Dalkey Archive Press, l989: 293322.
Girard, René. La violence et le sacré. Paris:
Grasset, l964.
Ordoñez, Monserrat. "Máscaras de espejos,
un juego especular. EntrevistaAsociaciones con la escritora
argentina Luisa Valenzuela." Revista Iberoamericana 1323
(JulDic. l985): 511519.
PeriRossi, Cristina. La nave de los locos. Barcelona: SeixBarral,
l984.
PiconGarfield, Evelyn. "Interview with Luisa Valenzuela."
The Review of Contemporary Fiction. Luisa Valenzuela. IV,3
(Fall l986): 2539.
Sarlo, Beatriz. "Política, ideología y
figuración literaria." Ficción y política.
La narrativa argentina durante el proceso militar. Buenos
Aires: Alianza, l987.
Valenzuela, Luisa. Aquí pasan cosas raras. Buenos Aires:
Ediciones de la Flor, l975.
. Cambio de armas. Hanover: Ediciones del Norte, l982.
.Cola de lagartija. Buenos Aires: Brughera, l983.
.Como en la guerra. Buenos Aires: Sudamericana, l977.
.El gato eficaz. México: Mortiz, l972.
.Hay que sonreír. Buenos Aires: Americalee, l966.
. He Who Searches. Elmwood Park: Dalkey Archive Press, l979.
."La mala palabra." Revista Iberoamericana 132 (l986):
489491.
."La Argentina literaria." Liminar 8/10 (Dic. l981):
97103.
."Los porteños y su literatura." Hispamérica
35 (l981): 2529.
.Novela negra con argentinos. Buenos Aires: Sudamericana,
l991.
.Realidad nacional desde la cama. Buenos Aires: Grupo Editor
Latinoamericano, l990.
."The five days that changed my paper." MLA, Profession
91: 69.
."The other face of the phallus". Reinventing the
Americas. ed. Bell Gale ChevignyG. Laguardia.
Cambridge: Cambridge University Press, l986: 242248.
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